Érase una vez en América: crónica de un sueño mafioso

Érase una vez en América: crónica de un sueño mafioso
Érase una vez en América

Desde los fascinantes confines de la mente de Sergio Leone, el genio detrás de clásicos del Spaghetti Western como «El bueno, el malo y el feo», llega la epopeya del crimen «Érase una vez en América» (1984), una obra maestra que se sumerge en las profundidades de la memoria, la amistad y la traición. Este filme, el cierre no oficial de la trilogía «Érase una vez», es un lienzo pintado con la sangre, el sueño y la ambición de la vida de los gánsteres judíos en Nueva York, una historia que abarca varias décadas, desde los años 20 hasta los 60.

La narrativa no lineal de Leone teje un tapiz complejo y emotivo que sigue a David ‘Noodles’ Aaronson, interpretado magistralmente por Robert De Niro, y su grupo de amigos de la infancia mientras ascienden en las jerarquías del mundo criminal. Combinando una dirección artística meticulosa y una cinematografía que captura la esencia del paso del tiempo, la película abraza la grandiosidad de su escenario y la intimidad de su drama humano.

La partitura de Ennio Morricone, con su melancólica y a la vez esperanzadora orquestación, se convierte en un personaje por sí misma, subrayando momentos de profunda reflexión y brutal violencia. A pesar de su duración épica y su ritmo meditativo, «Érase una vez en América» ofrece una experiencia cinematográfica rica y texturizada que invita a los entusiastas del cine y las series de televisión a sumergirse en un viaje a través del tiempo, la lealtad y la pérdida.

Es una invitación a explorar el sueño americano a través del prisma oscurecido de sus hijos más perdidos y, sin duda, uno de los retratos más conmovedores del siglo XX que cosecha admiración décadas después de su lanzamiento.

Érase una vez en América : los personajes más importantes

En el corazón palpitante de «Érase una vez en América», se encuentra un elenco estelar que da vida a una saga de crimen y camaradería que se extiende a lo largo de varias décadas. Liderando el ensamble con una actuación introspectiva y meticulosa está Robert De Niro, quien personifica al melancólico ‘Noodles’ Aaronson, un gánster atormentado por sus recuerdos y las decisiones de su pasado.

A su lado, encontramos a James Woods en el papel del ambicioso y volátil Max, cuya compleja relación con Noodles es la columna vertebral emocional de la película. Elizabeth McGovern brilla como Deborah, el amor perdido de Noodles, y su actuación añade una dimensión de gracia y tragedia a la narrativa. La joven Jennifer Connelly, en uno de sus primeros roles, deja una impresión indeleble como la versión juvenil de Deborah, inocente y llena de sueños.

El reparto también incluye a actores como el talentoso Treat Williams como Jimmy O’Donnell, y el veterano Joe Pesci en una memorable aparición como Frankie Monaldi. Cada personaje es un reflejo de los tiempos que los rodean, encarnando las aspiraciones y desilusiones de la era. La química entre los actores es palpable, tejiendo una red de lealtades y traiciones que resuena con autenticidad y emoción cruda. Es este calibre de actuación y caracterización lo que convierte a «Érase una vez en América» en una experiencia inmersiva para los aficionados al cine y las series de televisión, un verdadero estudio de personajes llevado a cabo por un reparto inolvidable.

Resumen de la trama

«Érase una vez en América» es una obra maestra del cine que ofrece a los aficionados al séptimo arte una exploración épica y multidimensional del sueño americano entrelazado con la vida de los gánsteres.

Dirigida por Sergio Leone, la película es una crónica de la vida de David ‘Noodles’ Aaronson, interpretado de forma inolvidable por Robert De Niro, y sus amigos desde la infancia hasta la edad adulta. Comenzando en los tumultuosos años 20 y atravesando la Prohibición hasta los años 60, la historia se sumerge en la ascensión y caída de un grupo de gánsteres judíos en Nueva York, mostrando sus actividades criminales y los lazos fraternales que los unen.

A través de un enfoque narrativo no lineal, la película despliega un tapiz de amistad, traición y amor perdido, con escenas que se mueven fluidamente entre pasado y presente. La trágica relación entre Noodles y su amor de juventud, Deborah, interpretada por Elizabeth McGovern, añade una capa de emotividad y complejidad a una trama ya de por sí rica.

La dirección magistral de Leone, junto con la icónica banda sonora de Ennio Morricone, convierte a «Érase una vez en América» en una experiencia cinematográfica imprescindible que se deleita en detalles y momentos de reflexión, capturando la esencia de una era y el corazón de sus personajes con una profundidad pocas veces igualada en la pantalla grande.

Tal vez no lo sabías

«Érase una vez en América», la obra maestra final del visionario director Sergio Leone, es una joya del cine que destila curiosidades tan fascinantes como su propia narrativa. Esta épica del crimen, que tomó más de una década en realizarse, es el resultado de la persistente obsesión de Leone por el género de gánsteres, contrastando con sus icónicos westerns.

La producción enfrentó varios desafíos, incluyendo la ardua tarea de reducir el metraje original de más de seis horas a la versión que finalmente llegó a los cines. En su estreno estadounidense, la película fue drásticamente recortada a solo 139 minutos, alterando su estructura no lineal a una narrativa convencional, lo que causó inicialmente que la crítica y el público la recibieran con frialdad. Sin embargo, las versiones más largas y fieles a la visión de Leone, restauradas con el tiempo, han reivindicado su estatus como clásico.

Además, «Érase una vez en América» cuenta con un reparto de actores que fueron meticulosamente seleccionados; De Niro, en particular, colaboró estrechamente con Leone, sumergiéndose profundamente en su personaje y contribuyendo al guion.

A esto se suma una banda sonora que podría considerarse una de las más emblemáticas de Ennio Morricone, compuesta incluso antes de que la película fuera rodada, lo que permitió que la música influyera en la atmósfera y la actuación durante la producción. Este nivel de detalle y la dedicación de Leone y su equipo hacen que cada escena de «Érase una vez en América» sea una cápsula de tiempo y pasión, convirtiéndola en un viaje ineludible para los entusiastas del cine y las series de televisión.